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Retrato de Mario Cuevas “El indio” “Lito”

Estudió mecánica, Trabajó en la Municipalidad de Reconquista

Mario Cuevas “El indio” “Lito”

28 añosReconquista, Santa FeNac. 15/08/1948

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Fotografía histórica 1

Mario Cuevas “El indio” “Lito”

Biografía

Nació en Reconquista, Santa Fe, el 15 de agosto de 1948. Sus padres fueron Tomás Cueva y Jovita Gamarra, él era plomero cloaquista y ella ama de casa. Mario era el segundo de cuatro hermanos.

Su formación primaria la hizo en la Escuela Normal N°3, y la secundaria en la Escuela Industrial ENET N°1, donde se egresó con el título de Técnico Mecánico. Sus compañeros lo recuerdan como un chico muy aplicado, estudiaba con libros prestados hasta que sus padres pudieron comprarle los suyos, y estaba dispuesto a hacer lo que sea para compartir con los que tenían menos que él. Durante su transcurso por la secundaria, fue elegido para participar del Club Colegial, una política impuesta a los Centros de Estudiantes en las secundarias, a partir del año 1955. También fue el director del periódico “Nosotros”.

Desde muy joven, fue un militante muy comprometido con el movimiento revolucionario peronista. Trabajó en el entonces barrio marginal La Cortada, en Reconquista; vivía en un rancho con sus compañeros, el cual estaba construido por ellos mismos. Era un militante aspirante, en ese momento conocido por sus compañeros como “Guillermo”.

Se casó con María del Carmen en el año 1963-64 y con ella tuvo un hijo. Durante ese tiempo entró a la municipalidad como inspector de calle.

Luego, desde abril de 1972, fue director del periódico “Sapucay”, hasta la fecha de su última publicación en agosto de 1973. A pesar de no ser un escritor por vocación, Mario puso verdadero empeño en su trabajo.

Tuvo varios oficios durante su temprana adultez, trabajó en una pollería hasta ser asignado en la Comisión Municipal Autárquica de la Vivienda. Posteriormente, durante la primera razzia represiva llevada a cabo el 30 de enero de 1976 en Reconquista y Avellaneda. Ese día, policías fueron a su domicilio a detenerlo, secuestraron a su compañera y otros militantes que se encontraban allí.

Él logró escapar saltando por los techos y perímetros lindantes. Así, llegó a una vivienda donde fue recibido y acogido por la dueña de la casa y un amigo de ella, quien lo ayudó a salir de Reconquista sin ser descubierto. Vestido de mujer, llegó en auto a una casa a la periferia de la ciudad y permaneció allí hasta la madrugada. Pasó un tiempo refugiado en varios lugares, como una vivienda en el entonces Barrio Matadero, ahora Itatí, y un escondite en una panadería sobre Calle Patricio Diez. Se trasladaba en una motocicleta, equipado con una documentación falsa, y así llegó a Villa Ocampo, donde tomó un ómnibus de línea que lo llevó a la ciudad de Resistencia, Chaco.

El 31 de marzo, fue decretada su cesantía en el cargo que ocupaba en la municipalidad.

Una vez establecido en Resistencia, trabajó en el Frente Territorial de la organización. Se alojó en varias viviendas con sus compañeros a lo largo de los meses. Desde un mes antes de su detención, vivía y trabajaba en una ladrillera bajo el alias de “Raúl”.

El 30 de junio de 1976, fue detenido por una comisión policial conformada por el oficial principal Pedro Teófilo Rivero, el cabo 1° José María Cardozo, los cabos Martín Aguilar y Emilio Zárate y el agente Luciano Cáceres, en un rancho de una ladrillera, en las inmediaciones próximo al paraje “Boquita-Cortez”.

Durante el operativo, fue baleado en la pierna izquierda, y producto de esa herida, estuvo internado en el Hospital Perrando. El 7 de julio fue trasladado a la enfermería de la Unidad en la Alcaidía, a pedido del Comisario Lucio H. Caballero y el Subcomisario Ramón E. Mesa, luego de una pericia médica del Dr. Héctor Grillo. Al cabo de unos días, fue trasladado a la “sala negra” de la Dirección de Investigaciones, donde fue víctima de tortura física, y tuvo que ser nunevamente hospitalizado. Para confirmar su identidad, tuvieron que llamar a policías de Santa Fe.

En octubre, fue legalizada su situación y él fue trasladado a la U7 del Servicio Penitenciario Federal y alojado en el Pabellón 3. Nunca pudo recuperarse de la herida que le hicieron a su pierna, y permaneció incomunicado esos meses.

El 12 de diciembre, lo sacaron de la U7 y lo llevaron a la Alcaidía de Resistencia. Fue asesinado junto a compañeros militantes en las proximidades de Margarita Belén el 13 de diciembre de 1976.

Su cuerpo fue entregado a su familia, pero su padre no podía verlo. Figuraba como NN en el Cementerio de Resistencia, así que tuvo que reconocerlo un amigo. El 6 de enero, sus restos fueron trasladados a Reconquista.

A lo largo de su vida, sus compañeros tanto de escuela como de militancia lo recuerdan como un chico callado y de bajo perfil, pero firme en sus convicciones y comprometido con las causas que le parecían justas, un ejemplo a seguir para aquellos que lo conocieron.

FUENTE: Borsatti, Raúl: Solo digo Compañeros- Edición de autor. // Relatos de familiares y compañeros. // POHIMES. // Causas Judiciales.