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Biografía
Nacido en Resistencia, Carlito creció marcado por el compromiso público de su padre, Ernesto Zamudio, conocido periodista, dueño del diario “El Territorio” y más tarde referente radical. Lamentablemente falleció a temprana edad, y su esposa Rosa Ponce lo crió junto a su hermano menor en una familia marcada por el compromiso ético. Apasionado del básquet, llegó a ser capitán y armador del Seleccionado Chaqueño Juvenil, donde fue premiado por su juego limpio. Además, tocaba la guitarra, era pescador y un apasionado del dibujo y la escultura.
En el Colegio Nacional conoció a María Cristina “Mary”, el amor de su vida. Se casaron muy jóvenes, él de 20 años y ella de 19, y formaron una familia numerosa con cuatro hijos. Tras dejar la carrera de medicina para acompañar a su madre, cursó Ciencias Económicas en la UNNE, le faltaron dos materias de Ciencias Económicas para graduarse. Presidió el Centro de Estudiantes e integró la Juventud Peronista.
Su militancia se fundaba en una profunda ética solidaria, su hija Daniela lo recuerda no solo como un padre cariñoso que pintaba los cuartos de Disney o enseñaba con ternura, sino como un joven de enorme generosidad cotidiana, si veía que alguien lo necesitaba, se quitaba la ropa o sus propios zapatos nuevos para dárselos sin dudar. Junto a Mary, estaban convencidos de construir un mundo más justo y poblado de ideales.
Fue preceptor durante varios años en el Colegio Nacional de Resistencia, la misma institución donde él había cursado la secundaria. Se convirtió en una figura de referencia absoluta para los estudiantes, quienes acudían a él no solo por cuestiones escolares, sino para volcar sus inquietudes, problemas personales o necesidades materiales. Carlos orientaba a los chicos, conversaba con ellos sobre el valor de la solidaridad y los ayudaba a resolver conflictos diarios. Incluso cuando su propia familia atravesaba apremios económicos con cuatro niños pequeños, Carlos utilizaba parte de su tiempo y recursos para conseguir calzado o ropa a alumnos que no tenían cómo ir a clases.
Cuando la persecución lo obligó a pasar a la clandestinidad en Misiones, rechazó el exilio para no abandonar la lucha junto a sus compañeros. Desde el refugio, grababa casetes con canciones inventadas y les enviaba constantes cartas a Mary y a sus niños, preguntándoles por el jardín, los vestidos nuevos y hasta las primera palabras de su hijo más chiquito. En los breves y peligrosos reencuentros clandestinos, buscaba siempre la alegría y el optimismo por sobre lo demás.
Detenido en Posadas el 24 de septiembre de 1976, fue trasladado clandestinamente a Resistencia sin que se brindara información oficial sobre su paradero. Sin embargo, el hijo de un alto encargado militar del Ejército había sido alumno suyo en el Colegio Nacional, debido al inmenso aprecio que este joven le tenía a su ex-preceptor, alertó internamente sobre la presencia de Carlos en la Brigada de Investigaciones. Gracias a ese gesto, su madre y su esposa pudieron enterarse de dónde lo tenían cautivo, acudir al lugar, gestionar visitas y constatar su estado físico.
Fue salvajemente torturado en la Brigada de Investigaciones de Resistencia. Durante una visita en la que apenas podía mantenerse en pie, se arrodilló en el suelo para abrazar por última vez a sus hijos de 3, 4, 5 y 6 años. Fue ejecutado en la Masacre de Margarita Belén a los 28 años. Aunque los militares simularon un falso enfrentamiento e intentaron ocultar su verdad, las pericias antropológicas de 2010 develaron la brutalidad de su ejecución al constatar la fractura extrema de su fémur. Hoy, su memoria sobrevive en el recuerdo luminoso de sus hijos y en la incansable búsqueda de justicia.
FUENTES: Testimonios de familiares. // POHIMES Chaco.//Causas Judiciales. //Legajo Universitario// Material proporcionado por el ruv.